Abrió sus ojos y vio todo ese sol brillante debajo de sus pestañas.
Cerro los ojos y el sol se había convertido en luna, en una luna tan resplandeciente con la que se durmió.
La brisa pegaba en su rostro y el reía como si le hicieran cosquillas; su pelo largo chocaba con su nariz y se enredaba solo. Se sentó, acomodó su remera, bostezó y se tiro de nuevo en ese pasto con olor a rocío.
Quizás nadie lo estaba viendo debajo de ese cielo tan claro, o quizás todos lo veían sonreír. De todas formas a el no le importaba, era feliz con esa hoja gastada q decía "Te amo"
28/02/2008
28/02/2008

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