Uno de los métodos más eficaces es mirar adelante y colocarse sarrias (como las q usan los caballos) y no perder nuestro objetivo, sea cual sea... pero aquí la cuestión: Ese monstruo nefasto siempre estará ahí para colocarnos la traba y q caigamos nuevamente...
Solo hay q cerrar los ojos y escuchar a nuestro corazón... les aseguro q ese monstruo de diez mil cabezas se volverá diminuto, tanto como la suela de nuestro zapato, donde esperará q lo pisemos.

