Hace mucho tiempo la leyenda de un gran emperador llegó a mi vida, como una historia de boca en boca, que se distorsionó a cosas nefastas.
Se decía que El Emperador era un ser sin escrúpulos, frío y calculador. Sin corazón y con una armadura de hierro que no dejaba a que ningún ser este cerca de el. Se decía que estaba con cualquier persona que él quería, que no tenía ningún problema por sus dotes seductores.
Cuando yo vivía en la ciudad de Returna comencé a saber de su existencia por medios informáticos también. Yo notaba que en realidad era una persona de perfil bajo y se notaba en su mirada algo particular. Algo me llamaba la atención.
Nunca supe que era esa luz en sus ojos, pero yo tenía la certeza que todo lo que se decía era mentira e iría a comprobarlo algún día.
Un día quise tomar contacto con El Emperador pero mi carta nunca fue respondida. El rechazo de siempre volvía y solamente debía tener paciencia. Y asi fue.
Pasó el tiempo y la historia de Él se esfumaba de mi mente cuando lo vi caminar por el boulevard principal de Returna, era invierno y estaba con su rostro tapado por una bufanda y su cabeza tapada por una capucha, muy de incógnito pero lo reconocí por su mirada brillosa. Y solo pude ver cómo se esfumaba entre la gente.
Y el tiempo pasó y nuevamente su historia se volvía una leyenda cuando me mudé a las montañas. Mi vida transcurría nuevamente y los días pasaron llenos de otras aventuras, pero por una serie de hechos insólitos, descubrí que Él también se había mudado a una zona cercana a donde yo estaba, y al cambiar de castillo y reino tuvo más popularidad en la zona y comenzó a estar en mi mente nuevamente. No lo podía creer.
Y el tiempo pasó y nuevamente su historia se volvía una leyenda cuando me mudé a las montañas. Mi vida transcurría nuevamente y los días pasaron llenos de otras aventuras, pero por una serie de hechos insólitos, descubrí que Él también se había mudado a una zona cercana a donde yo estaba, y al cambiar de castillo y reino tuvo más popularidad en la zona y comenzó a estar en mi mente nuevamente. No lo podía creer.
¿Quién era realmente Él Emperador que rondaba por mi vida y seguíamos casi los mismos pasos que yo?
Ese año fue demencial, ya que descubrí que una de mis amistades tenía un trato especial con el de amistad y entendí que la teoría de 6 grados de separación se convertía en 1 grado. Y más extraño fue cuando viaje a conocer otros Reinos más allá del océano y la brújula marcaba su cercanía.
Un año pasó
Un año pasó
Un día lo conocí.
Todo lo que decían era mentira.
Todo lo que veían mis ojos era un ser de luz, refugiado en su armadura para que no lo lastimen.
Conversamos sobre astros y me preguntó su destino. Y me invitó junto a nuestro amigo a una aventura a futuro.
Y así fue meses después.
Ellos se habían refugiado en unos domos en la montaña y me invitaron a escuchar sus historias, me abrieron sus recuerdos y esa noche comenzó a ser mágica. Se habló de espiritualidad, de clasificación de fantasmas y de tratados de demonología. Estábamos protegidos y no nos importó cruzar el umbral de esas historias.
Hasta que la noche entera cayó sobre nosotros y nos quedamos solos con Él Emperador bajo el manto de estrellas. Esa noche se volvió más oscura y las estrellas eran cada vez más brillantes y nítidas.
El fumaba y no dejaba de ver a las pecas brillantes del cielo. Yo había soñado con esa charla energética y mágica con alguien hace eones. Y mientras hablamos del todo, él sacó de su pecho un haz de luz rojo y me lo regaló entre historias secretas. Entre esas historias mágicas del pasado, comprendí que el emperador era un maestro escondido bajo mantos de realeza. Era un sabio entre sabios y yo no podía estar más maravillado.
Y mientras la noche seguía en pie, el sueño nos venció y a la mañana siguiente volvió a ser entre sus pares uno más, refugiado en su coraza.
Pero al despedirnos me abrazó y me invitó a su castillo, aún faltaba algo en esta historia de amistad.
No pasaron muchos días cuando llegue y retomamos las conversaciones mágicas.
Y ahí pasó algo increíble… Yo hace años venía peleando con una gran oscuridad en mi vida, un gran pesar que no me dejaba avanzar. El Emperador me miro a los ojos y vio mi pena. Y me hizo un segundo regalo, activo mi valor. Activo mi interruptor para tomar una de las decisiones más importantes de mi vida: Alejarme de la oscuridad. De ese ser oscuro que tenía en mi vida.
El Emperador sonrió y entre nudos me prestó su alcoba para dormir y poder asentar toda esa energía nueva. En ese momento los sueños y la esperanza estaba volviendo a mi vida, y comprendí que años de historias y años de espera tenían su recompensa mágica, la luz de un maestro.
Llovía y me despidió con un abrazo cálido.
Nunca supe más de él, solo dicen que tomó la decisión de volver al mar y convertirse en parte de él.
Yo sé que se fue al mar para seguir aprendiendo de él y de seguir brillando.
… De pronto un haz de luz rojo entró por mi ventana…


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