El invierno en la isla era largo y crudo, la nieve golpeaba las casas de los animales y a veces el calor de las salamandras no era suficiente para calentar el hogar.
Algunos animales hibernan y otros solo esperaban q el calor volviera, para la rutina recomenzar.
El invierno también trajo nieve y tempestades a la isla, y trajo soledad al pez. A veces lamentaba estar solo y q nadie lo acompañe, ni lo saque de ahí, pero a la larga se acostumbro y puso sus energías en aprender cosas nuevas, y conocerse asi mismo.
Y un día el invierno repentinamente se fue, más específicamente: el calor volvió.
Extrañados por tal fenómeno, los animales salieron y contemplaban como la nieve se borraba de los caminos y una onda cálida los llenaba de energía. Era raro. Primavera anticipada.
El pez curioso por este fenómeno se aproximó a la costa y vio a lo lejos una bola de fuego q se acercaba hacia la isla lentamente. El miedo se apodero de los habitantes durante días, pero mientras más tiempo pasaba la bola de fuego empezaba a tomar forma de ave.
Un ave de fuego, para ser exactos... Tan brillante como un fénix.

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