Ni un susurro de vos escucho, es como si viviera en una isla desierta, alimentándome del aleteo de alguna gaviota o ave de paso. Del recuerdo del volar y del aire en tus labios.
Esperando q me encuentren mientras mojo mis pies en la húmeda arena del tiempo.
-Ya volverá- dicen todos, hasta tu amiga en mis sueños. Complotan contra mí?
Mis sueños siempre dicen la verdad, y lo sé.
Así q me quedare sentado aquí hasta q algún barco pase a rescatarme, y al menos llevarme a tierra firme, cosa q vos no tuviste el coraje de hacer al dejarme tirado solo acá.
Ese mar de lágrimas, no, no es mío, no es salado. Es amargo como la hiel.
Así q mientras tanto me quedare acá, pescando, mirando las estrellas, esperando q me secuestre alguna embarcación pirata, algún ovni o alguna lancha al menos.
Se nadar e ir a la costa más próxima, pero no se me antoja. Ya puse demasiada energía en nadar al llegar hasta acá juntos.
Acá, donde me dejaste.
Acá, donde me olvidaste.
Acá, donde pongo mis energías para recordarte, para creer q es una mentira, donde miro las estrellas y no lo puedo creer.
Energía q uso también para crecer, y ponerme en pie y caminar. Correr. Volar otra vez.
Pero en esta isla no… No volaré más. Por eso quiero q me rescaten.
Este mar de botellas con mensajes de texto. Hiel, SMS y agua. Porque fluye, todo fluye, todo. Como fluye mi olvido, y mis ganas de olvidarte y empezar de nuevo.
Así que mientras miro el horizonte y veo el ocaso, espero que aparezca alguien q me haga latir el corazón.

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