Laven mis penas sirenas, lavenlas todas. Su luz, esa es la luz que purifica mi alma.
Así que laven mis penas nereidas, sequen mi alma. Lloro en sus aguas, y mis manos tiemblan, sufro y curo mi bien. Hace años que nos conocemos, hace años que me curan y sus manos me acarician. Pero sufro aún, sufro sirenas, laven mi alma.


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