El humano tiende a diferenciarse de muchas especies, haciéndola única. Miles de diferencias la acompañan en el camino de la evolución. Pero nunca olvidó que todo tiende al caos, y entre ellas, una de las diferencias más horribles que tiene el hombre, es la tendencia a la traición a su prójimo.
Existe en un beso, en una caricia, en una palabra o en un abrazo… todo acompañado junto al desgano de la fidelidad.
Un amigo que da la espalda, un amigo que calla, un amigo que hace llorar y desvanece. Un gesto de ira, un gesto de pasión. Sin gestos.
En el amor, la traición, no se si es tan perdonable. Los amigos siempre están, el amor va y viene, si sumamos estas dos variables (amor y amistad) se forma un ser tan superior para nosotros, que es imposible que se caiga, que se destroce (al menos que nos traicione, claro está).
Pero volviendo al tema del amor… este es más peligroso, no se si tan dañino, pero peligroso, porque atenta a la salud en mayor escala.
En el amor la posesión del corazón puede ser la causa de tantos problemas.
Un beso, una caricia, una mirada… son imperdonables.
Cuando en una relación, el corazón de la pareja es inestable, la tendencia de la traición aumenta en gran escala. Las noches se vuelven fiestas eternas de delirios y de desprendimiento. El corazón se siente solo y busca compañía.
El corazón sin compromisos, si que lastima. Y si nuestro corazón deja de latir somos libres de experimentar las noches de lunas.
¿Acaso no somos independientes y merecemos vivir?
Si.
A veces, hasta la vida nos traiciona.
Existe en un beso, en una caricia, en una palabra o en un abrazo… todo acompañado junto al desgano de la fidelidad.
Un amigo que da la espalda, un amigo que calla, un amigo que hace llorar y desvanece. Un gesto de ira, un gesto de pasión. Sin gestos.
En el amor, la traición, no se si es tan perdonable. Los amigos siempre están, el amor va y viene, si sumamos estas dos variables (amor y amistad) se forma un ser tan superior para nosotros, que es imposible que se caiga, que se destroce (al menos que nos traicione, claro está).
Pero volviendo al tema del amor… este es más peligroso, no se si tan dañino, pero peligroso, porque atenta a la salud en mayor escala.
En el amor la posesión del corazón puede ser la causa de tantos problemas.
Un beso, una caricia, una mirada… son imperdonables.
Cuando en una relación, el corazón de la pareja es inestable, la tendencia de la traición aumenta en gran escala. Las noches se vuelven fiestas eternas de delirios y de desprendimiento. El corazón se siente solo y busca compañía.
El corazón sin compromisos, si que lastima. Y si nuestro corazón deja de latir somos libres de experimentar las noches de lunas.
¿Acaso no somos independientes y merecemos vivir?
Si.
A veces, hasta la vida nos traiciona.


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